Controlar el acceso a los alimentos es determinante para realizar elecciones acertadas.
Si no lo compras. No lo consumes.
- Planificar un menú semanal. La organización es muy importante.
- Elaborar una lista con los alimentos que vamos a necesitar.
- Llevar nuestras propias bolsas o carro y no consumir más bolsas de las necesarias.
- Hacer la compra después de comer. Así evitamos caer en la tentación de comprar alimentos azucarados y procesados.
- Es preferible comprar una vez a la semana, que una vez al mes. De esta manera favorecemos la compra de productos frescos y perecederos. Cuanto más a menudo compramos, menos productos innecesarios adquirimos.
- Más mercado y menos supermercado. Potenciando el consumo de alimentos de temporada y de cercanía.
- Leer los primeros 5 ingredientes. Si en los primeros puestos está: azúcar, fructosa, glucosa, jarabe de maíz, jarabe de malta, sacarosa, maltosa, néctares… NO comprarlo!
- Si tiene menos de 5 ingredientes…mejor!
- Para decidir de forma rápida nos debemos fijar en que no tenga “grasas trans”.
- Podemos recurrir a herramientas como las apps que nos ayudan escaneando su código. Nos aportan información sobre sus ingredientes y emiten una puntuación. Destacamos Yuka, El Coco y My Real Food.
- Comprar pescados, frutas, verduras y carnes SIEMPRE AL CORTE O A GRANEL, nunca en envases. No comprar alimentos en bandejas forradas con film.
- Nuestra alimentación debe basarse en alimentos vegetales. Y por lo tanto, en nuestra nevera, deben estar presentes en porcentaje mayoritario.
- Listado:
- Frutas
- Verduras
- Legumbres
- Frutos secos
- Aceite de oliva virgen extra
- Cereales integrales ( arroz, pasta, pan…)
- Pescados
- Huevos
- Carnes Magras ( pollo, pavo, conejo…)
- Conservas ( en la medida de lo posible, en bote de cristal)
- Lácteos frescos enteros
